EL PEQUEÑO HUECO NEGRO Y EL GRAN EDIFICIO GRIS

Había una vez un pequeño hueco negro, ubicado en la calle de un pueblito en el interior del país, el huequito día tras días atormentaba a los habitantes de dicho lugar, los carros caían allí y se les dañaban los cauchos, el tren delantero o cualquier pieza interna necesaria para rodar, a veces algún niño incauto en bicicleta caía en el huequito y se rompía alguna extremidad, o una señora desprevenida caía y terminaba con politraumatismo generalizado. Los vecinos estaban cansados ya, pues hacía ya 6 años de sus aparición y habían pasado muchas cartas a la alcaldía, había hablado, se habían reunido en asamblea, protestaron, trancaron la calle, pero el consejo comunal tampoco hizo nada y el huequito seguía allí, impune y feliz.


Un día el Presidente de la República fue de visita y entonces el alcalde le puso un parche al huequito y pintó las aceras y sembró unas maticas, el presidente visitó el pueblito para aprobar la construcción de una empresa socialista, la cual proveería alimentos a la comunidad, crecería la exportación y generaría cientos de empleos a la comunidad y así fue, la comunidad renació la gente tenía empleos y se compraron carros y sus casas estaban hermosas y las amas de casa tenían electrodomésticos Black&dcker y Oster, los padres compraban Nike, adidas o puma y los niños jugaban Play Station II, también había CDI, Mercal, todas las misiones educativas, en fin el gobierno nacional trabajando le había dado a esa comunidad todos los beneficios posibles, el Buen Vivir…


Y allá en la esquinita, tapado por el parche, seguía el pequeño hueco negro, al lado del gran edificio gris, asustado de haber perdido su poder, pero como era un parche y estos no duran mucho, un día no muy lejano, el huequito reapareció y los carros comenzaron a caer y los niños y las señoras también y la gente comenzó a quejarse y como el alcalde y otra vez se hizo la vista gorda y el consejo comunal no había hecho la adecuación, nadie arregló el pequeño hueco negro y la gente maldecía y llamaba a la madre de todos los gobernantes locales cada vez que caían en el huequito.


Un día hubo elecciones de gobernadores y la gente, pensando en como el huequito les dañaba los carros, decidieron votar por la oposición, ya que habían prometido tapar el huequito. Ganaron y taparon el huequito, no les costó casi nada de dinero, ni esfuerzo y luego llegaron las elecciones presidenciales y la gente volvió a votar por ellos, en agradecimiento a que le habían tapado el pequeño hueco negro.


Entonces, la oposición, ya con el poder en la mano, decidió que la empresa socialista no era rentable y despidieron el 70% de los trabajadores, luego la vendieron a una trasnacional que la declaró en quiebra y se llevó todos los reales a su país, el nuevo gobierno nacional decidió que invertir en CDI, Mercal y todas las misiones era demasiado para el Estado y ya no hubo más aportes, bajaron los precios del petróleo, así que hubo que bajar los sueldos y quitar los cesta tickets, tampoco hubo para pagar pensiones y aumentaron la edad para jubilarse… El pueblito cayó en la miseria, ya no hubo para comprar artículos de marca y el carro hubo que venderlo porque las cuotas balón, que el nuevo gobierno había aprobado, estaban ahorcando a la población.


Unos cuantos años después, apareció el pequeño hueco negro nuevamente, pero ya no importó, ya nadie tenía carro y no había niños en bicicletas y las madres estaban en casa, calladas, viendo televisión…